Pero cuando lees algo escrito por un profesional que podría haber sido escrito por un estudiante de primaria se te comen los demonios al recordar que vivimos en un mundo absurdo que funciona gracias a los cuatro genios que tiran de todos nosotros hacia el futuro.
Todos (todos) metemos la pata al escribir a máquina o en el ordenador, pero no a todos nos pagan por ello.
